El agua helada y su poder curativo


Ya es sabido que en los países nórdicos se lleva a cabo la inmersión en agua helada con fines terapéuticos e incluso recreativos, pero más allá de una tradición, hay clínicas que utilizan el agua helada como medio para apoyar en situaciones de enfermedad. Hoy te quiero platicar de Sebastian Kneipp.


Médico del agua, párroco de las hierbas… ¿Cómo llega el hijo de un tejedor bávaro a recibir estos apodos y, a que después de muchos años, su fama haya traspasado fronteras? Hombre que en algún momento estuvo desahuseado por tuberculosis encuentra en el agua helada la salud y comienza toda una revolución de salud a su alrededor.


¿Quién fue Sebastian Kneipp?

Sebastian Kneipp nace el 17 de mayo de 1821 en Stephansried (Baviera) en el seno de una familia de tejedores.



Kneipp desarrolla desde joven el deseo de ser clérigo. El Dr. Matthias Merkle, un pariente lejano, así como el párroco del lugar y botánico Christoph Ludwig Koeberlin le apoyan en la consecución de su deseo: le enseñan latín y le acercan al mundo de la fitoterapia.




1846

En el siglo XIX las viviendas se componían en su mayoría de una habitación y, generalmente, varias personas compartían una cama. Estas condiciones favorecían que se pudieran contraer enfermedades como la tuberculosis. También Sebastian Kneipp enferma en 1846. No obstante, esto no le impide concluir sus estudios de bachillerato en solo cuatro años.


1849


Con 25 años enfermó de una tuberculosis incurable. Conforme su estado de salud empeoraba, un día descubrió los estudios del doctor J. H. Hahn, el primer hidrópata alemán (1696 – 1773), y le impresionaron fuertemente.

Sin nada que perder, decidió probar la experiencia y decidió sumergirse en las aguas frías del Danubio, para después realizar una breve carrera. Repitió estos baños de corta duración durante los días siguientes y los completó con baños parciales y afusiones, un medio terapéutico que consiste en verter agua sobre una parte del cuerpo.

En seguida entraba en calor con la carrera. ¡Si se apuraba por ir a bañarse, más se apuraba por volver a una habitación cálida!


El método del padre Kneipp puede considerarse duro, pero los resultados que provocaron en su cuerpo resultaron asombrosos. Rápidamente, se sintió fortalecido y su estado de salud no paró de mejorar hasta su completa recuperación.


El principio de acción es simple: la contracción temporal de los vasos sanguíneos durante el contacto con el agua fría seguida de la dilatación estimula el torrente sanguíneo en todo el cuerpo. Este mecanismo ayuda a las defensas naturales, estimula el sistema nervioso y el metabolismo y revitaliza el organismo.
Si se realiza con regularidad, la hidroterapia protege el sistema inmunitario a largo plazo y ayuda al cuerpo a activar su capacidad de curación.



1852

Ya curado totalmente de la tuberculosis, Kneipp finaliza la carrera a los 31 años y se ordena sacerdote poco después. Durante este tiempo profundiza en sus conocimientos sobre la fuerza curativa del agua y aplica por primera vez sus formas de tratamiento también en pacientes. Entre otros, cura a una mujer que padecía cólera.


Sebastian Kneipp es cada vez más conocido y se hace un nombre como «capellán del cólera» y «médico del agua». Sin embargo, muchos médicos y farmacéuticos lo juzgaban de forma crítica. Les parece mal que Kneipp ayude a los enfermos de forma rápida y gratuita. Presentan denuncias contra él. Sin embargo, los jueces absuelven a Kneipp.






“Me siento más en forma ¡y no tengo frío!” dijo Alexandre, un ejecutivo de 31 años, a pesar de que la temperatura en Moscú era de ocho grados bajo cero."





Kneipp refleja sus observaciones y resultados en su libro «Mi cura de agua». Junto a descripciones sobre sus aplicaciones con agua, el libro ya contiene un capítulo sobre la fitoterapia. Con ello le siguen creciendo las solicitudes de tratamientos. Muy pronto su umbral diario alcanza los 150 pacientes.


En la actualidad, el método Kneipp es bastante popular en Alemania y Suiza, donde existen diversos centros de curación especializados.


Si bien el padre Kneipp recopiló 130 usos del agua según la enfermedad que se desea sanar en su tratado “Mi cura de agua”, las afusiones (rostro, muslos y rodilla) los baños y los baños de pies permiten tratar en su propia casa algunos problemas del organismo para prevenir o curar y conservar la salud.


No es necesario invertir en equipos costosos: un lavabo, una ducha, una bañera o un cubo son suficientes. Tampoco hay que olvidar un mínimo de constancia porque “todo el mundo desea permanecer saludable y vivir mucho tiempo, pero pocos están preparados para hacer algo por conseguir su objetivo”.

Sebastian Kneipp recomendaba aplicar agua fría (entre 0 y 18 ºC) en las zonas del cuerpo que se deseaba tratar entre dos y tres veces a la semana hasta que la enfermedad desapareciese. No obstante, hay que prestar atención y respetar ciertas precauciones, principalmente localizar las aplicaciones en función del problema (el agua fría descongestiona la zona tratada pero actúa de la misma forma en otras zonas debido a una efecto derivativo), mantener tanto el cuerpo como la estancia cálidos antes de aplicar el agua fría (¡no queremos pillar un resfriado!), no permanecer mucho tiempo en contacto con el agua fría (cuanto más fría, menos debe durar la aplicación), y calentarse rápidamente tras la aplicación. En lugar de secarse con una toalla, el padre recomendaba frotarse con las manos o mover los brazos o los pies. Estos movimientos generan un calor natural y prolongan la reacción del organismo.


Ahora que conocen estas recomendaciones, podrán también probar las afusiones de piernas en caso de piernas cansadas, de estrés o al día siguiente de una noche de fiesta, las afusiones de rostro para hacer desaparecer la migraña y los dolores de cabeza (estas afusiones también reafirman la piel y devuelven la luminosidad al rostro).


1897

Muere Kneipp el 17 de junio de 1897 a la edad de 76 años. Sus conocimientos y su concepto de terapia continúan hoy en día y sirven de hito en medicina.


Los cinco pilares del método Kneipp


Convencido de que un estilo de vida en armonía y equilibrio con la naturaleza era indispensable para un bienestar duradero (“la naturaleza es la mejor farmacia”), el padre Kneipp continuó investigando y desarrolló una verdadera filosofía holística sobre la salud. Su método se basa en cinco preceptos de vida indivisibles: el agua, que es el pilar más importante; las plantas; la alimentación, “simple y sana”; el ejercicio físico, regular y sin exceso (“hay que moverse si uno quiere mantenerse saludable”); y el equilibrio interior: “solo obtuve resultados positivos cuando tuve el alma en cuenta”, reconocía.

Alcanzar el equilibrio en estos cinco pilares es la clave para un estilo de vida saludable. Se trata de consejos formulados hace más de 100 años, pero llenos de sentido común y aún actuales.




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Post sobre el Dr. Manuel Lazaeta

Ayuda a tu cuerpo a regenerarse y recupera tu salud. Parte I

Ayuda a tu cuerpo a regenerarse y recupera tu salud Parte II. Nutrición cutánea

Ayuda a tu cuerpo a regenerarse y recupera tu salud Parte III. Nutrición intestinal


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Fuente: https://www.kneipp.com

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